¿Qué es Riorcal?

Situada en la solana del monte Torla , dentro del municipio de Santa Cruz de la Serós y frente al macizo de San Juan de la Peña, la finca Riorcal ofrece la posibilidad de interactuar en un paisaje humanizado tradicional.

Tras su abandono hace ya 50 años, nace un proyecto que pretende recuperar su ancestral identidad, complementándola con avances actuales que, lejos de desvirtuar la esencia original, le confieren un nuevo carácter evolucionado. Para la dinamización del paisaje se ha contado con especies animales y vegetales domésticas, con preferencia de razas y variedades autóctonas. Yeguas, burros, cabras, ovejas, vacas, cerdos, aves de corral y abejas interaccionan con el medio que los sustenta, ocupando el ser humano el papel de gestor. Se rehabilitan y recuperan infraestructuras y recursos ya existentes (arbolado, prados, fajas de cultivo, paredes de piedra seca, edificios, fuentes, caminos, ...), así como sus usos, aplicaciones y producciones.

Los objetivos de Riorcal abarcan mucho más. Renace con un interés formativo, mostrando una nueva visión del mundo rural más equilibrada y asequible que busca interactuar con todos los sectores económicos y sociales afines (agricultores, ganaderos, artesanos, hosteleros, ayuntamientos, asociaciones, ...).

Entender multitud de procesos, conocer los componentes del paisaje y participar en su gestión son algunas de las posibilidades que te ofrece Riorcal y su entorno.

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Algunas nociones básicas sobre paisajes humanizados tradicionales en montaña: Sta. Cruz de la Serós

Durante siglos el ser humano estuvo presente en tales rincones, formando parte de los ecosistemas y jugando un papel destacado de gestión del territorio. Sus acciones iban encaminadas a procurar la supervivencia de los suyos pero entendida de una manera muy distinta a la que actualmente ponemos en práctica los humanos.

El echo de ser capaces de utilizar todos los recursos disponibles no significaba que estos quedasen mermados o desaparecieran, sino todo lo contrario. Asumían desde un principio su condición de “uno más” y por tanto se interrelacionaban con el resto de seres vivos. Cumplían su papel, quizá el más destacado por su gran versatilidad, pero lo realizaban a la perfección, sin derroches ni malgastos, optimizando recursos y fomentando un valor añadido al conjunto de los ecosistemas: LA DIVERSIDAD.

Un paisaje homogéneo, donde predomina uno o escasos ambientes, es pobre en especies si lo comparamos con el mosaico de paisajes que supimos crear los humanos. La agricultura y ganadería de montaña, los aprovechamientos forestales, la recolección de frutos y plantas, la extracción de piedra, etc., se consideraban actividades muy alejadas de todo sentimiento de ambición y riqueza, y, a pesar de realizarse por necesidades de supervivencia, se ponía todo el amor y el empeño posible en respetar al máximo el recurso utilizado. Cualquier especie vegetal predominante que ejerciera una presión excesiva hacia las demás veía reducida su población hasta lograrse un equilibrio, garantizando así una mayor biodiversidad. Este factor lo gestionaba el ser humano y lo ejecutaban los animales domésticos, los verdaderos motores directa e indirectamente de la sostenibilidad de los paisajes humanizados.

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Los animales domésticos, fundamentalmente las caballerías (caballos, burros y mulas) fueron indispensables para la gestión del paisaje ya desde el principio de utilización de un territorio. Se encargaron de la extracción del arbolado talado en las zonas destinadas a campos de cultivo, cargaron las piedras que molestaban para el laboreo, produjeron el estiércol y lo cargaron hasta el campo, arrastraron el arado, cargaron la simiente y cargaron la cosecha. De todo el proceso no sobró nada: con los árboles se fabricaron andamios, vigas, tablones, mobiliario, aperos, herramientas y combustible. Con las piedras se construyeron paredes para sostener fajas de cultivo, corrales, casas y puentes. Además de conseguido el objetivo buscado de cosechar comida para animales y personas, se creó, y eso es lo realmente interesante, un nuevo ambiente en la zona, propiciando la instalación de multitud de nuevos seres vivos afines a él.

Otro tipo de ganadería sería la encargada de convertir los recursos vegetales, ya no en trabajo sino en alimento (carne y leche) y en tejido para el vestir (lana y pelo). Las ovejas y las cabras fueron las especies más utilizadas para aprovechar los montes no cultivados, propiciando la biodiversidad y favoreciendo, mediante una correcta dirección del pastor, una óptima calidad del pasto. Todo el paisaje sale ganando, no sólo estéticamente...

El consumo de la vegetación ejerce un control sobre las especies invasoras, el pisoteo del terreno frena la erosión y las deyecciones abonan el suelo. El paso del ganado espanta insectos que son consumidos por aves oportunistas que conocen la ocasión que se les brinda. Los excrementos atraen multitud de insectos y microorganismos que transforman la materia y la hacen más fácilmente “digerible” para el terreno. Las hojas de ramas bajas de los árboles son consumidas por el ganado, favoreciendo su correcto crecimiento y eliminando excesos de sombra que mengua la producción de hierba. En riberas y barrancos limpian las márgenes favoreciendo la libre circulación de las aguas y creando ambientes atractivos para animales como las ranas, que gustan de saltar directamente al agua sin encontrarse obstáculos en su camino.

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En cuanto a recursos naturales, el municipio de Santa Cruz de la Serós sostiene una enorme biodiversidad debido a su especial ubicación, a caballo de dos climas importantes (atlántico y mediterráneo), a su orografía (abundantes solanas y umbrías sostenidas por amplias y fértiles zonas llanas) y a su diferencia de cotas (de los 700 a casi 1.600 m. s/M.). Estos factores fueron decisivos para crear el rico y variado entramado cultural que ofrece.

Actualmente la finca Riorcal se encuentra amparada por distintas fórmulas de protección ambiental: Paisaje Protegido (primando las actividades tradicionales creadoras de paisaje y cultura), Zona Zepa (Zona de Especial Protección de las Aves) y Zona Lic (Lugar de Interés Comunitario).

¿Qué te ofrece Riorcal?

A través de sus jornadas e itinerarios asistidos se pretende impulsar la comprensión de una realidad ancestral compatible con las necesidades de la vida actual, redundando en un mejor conocimiento de nosotros mismos y de nuestro entorno.

  • Una "nueva" conciencia sobre nuestro papel en el planeta.
  • Conocer los múltiples procesos que se suceden e interrelacionan en la naturaleza.
  • Aprender a relacionarse con cada ingrediente del paisaje.
  • Intervenir en la gestión del paisaje.
  • Desarrollar y adquirir valores a través de la naturaleza (cultura de los elementos, tratamiento de residuos, pautas de comportamiento, ...)
  • Superar miedos e inadaptaciones al medio natural.
  • Despertar los sentidos sensoriales.
  • Toma de contacto con otros gestores tradicionales (ganaderos, agricultores, artesanos y jubilados).
  • Contribuir al desarrollo rural de la zona.
  • Apostar por iniciativas de desarrollo local.
  • Conocer la zona de una manera alternativa.
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¿Qué te propone Riorcal?

Se han establecido varios recorridos de distinta duración siendo todos de dificultad baja y para cualquier edad, dentro de los cuales se desarrollan diferentes actividades dependiendo del momento oportuno para su desarrollo, puesto que la mayoría de las tareas requieren un concreto periodo estacional. Al contratar el recorrido y conocer las fechas, se podrá saber de manera aproximada las tareas que se realizarán. Asimismo, la organización se reserva el derecho a modificar el tipo y el orden de las actividades ante causas externas o de causa mayor (mal tiempo, etc.).

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